¿Deberías consultar a un terapeuta o a un life coach?
Un terapeuta trata problemas de salud mental. Un life coach trabaja sobre tus metas, tus decisiones y los hábitos que se interponen entre tú y ellas.
¿Cuál necesitas? Depende de lo que te esté pasando de verdad. Y casi siempre puedes averiguarlo con un poco de honestidad.
Soy life coach, así que tenlo en cuenta al leer esto. Aun así, prefiero mandar a alguien a terapia antes que acompañarle en algo para lo que no estoy formada.
Qué hace cada uno
El terapeuta
Un terapeuta es un profesional de la salud mental con titulación y licencia. En España suele ser un psicólogo sanitario o un psicólogo clínico; en otros países puede ser un consejero o un trabajador social clínico.
Está formado para evaluar, diagnosticar y tratar trastornos como la ansiedad, la depresión, el trauma, las adicciones o los trastornos de la conducta alimentaria. Muchas veces el trabajo mira hacia atrás: de dónde viene un patrón, qué lo mantiene vivo y cómo tratar los síntomas.
Métodos como la terapia cognitivo-conductual (TCC) tienen décadas de investigación detrás. Y si hace falta medicación, la pauta un psiquiatra.
La psicología, además, es una profesión regulada. Hay un colegio profesional, un código deontológico y alguien ante quien reclamar si algo sale mal.
El life coach
El coaching no tiene una licencia equivalente. Cualquiera puede llamarse life coach, y conviene saberlo antes de contratar a uno.
Un coach trabaja con personas que funcionan bien en su día a día y quieren avanzar: una decisión de carrera, un negocio que se come todas tus tardes, un objetivo que lleva meses pasando al trimestre siguiente. Se centra en el presente y en el siguiente paso.
Un buen coach pregunta mucho. Preguntas que te obligan a parar y pensar, en lugar de soltar la respuesta que ya llevas ensayada. Después convierte lo que encuentras en un plan, y te pide cuentas.
Pasos para evaluar tu situación
Hazlos en orden. Si en alguno te sale claramente “terapeuta”, puedes parar ahí.
1. Pon nombre a lo que quieres cambiar
Escribe el problema en una sola frase.
“Quiero hacer crecer mi negocio sin trabajar todos los fines de semana” es una frase de coaching. “No consigo levantarme casi ninguna mañana y no sé por qué” es una frase de terapia. Mucha gente queda a medio camino, y para eso están los siguientes pasos.
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Saber más2. Mira cuánto afecta a tu día a día
¿Sigues pudiendo trabajar, dormir, comer y estar presente para la gente que te importa? Si la respuesta es más o menos sí, el coaching es una opción.
Si tienes tristeza persistente, ataques de pánico, una ansiedad que te desborda o pensamientos de hacerte daño, ve primero a un psicólogo o a tu médico. El coaching no está pensado para eso, y un coach que te acepta igualmente no te está haciendo ningún favor.
Si estás en peligro inmediato, llama al 112. En España también tienes la línea 024 de atención a la conducta suicida, gratuita y disponible las 24 horas.
3. Pregúntate si necesitas un diagnóstico
Solo un profesional clínico puede diagnosticar un trastorno. Si sospechas que tienes uno, o ya te lo diagnosticaron y los síntomas han vuelto, empieza por terapia.
Un tratamiento basado en evidencia, como la TCC, o la medicación cuando corresponde, es algo que un coach no te puede dar.
4. Revisa tus objetivos
Si lo que quieres es concreto (un ascenso, un cambio de trabajo, dirigir tu empresa con más calma, dejar por fin de procrastinar), lo más probable es que un coach encaje mejor.
El coaching es bueno convirtiendo un “me gustaría” difuso en un plan con fechas. Sirve menos cuando todavía no sabes qué te pasa.
5. Fíjate si el pasado aparece una y otra vez
Este es más sutil. Hay bloqueos que son de hoy: no tienes un sistema, nadie te enseñó a delegar, tu agenda es un caos.
Otros vienen de muy atrás. Un patrón de la infancia, un trauma del que nunca has hablado, una reacción mucho más grande que la situación que tienes delante.
El coaching puede trabajar con el primer tipo, incluso cuando es emocional. Un cliente, CEO de una startup, llegó con mucha culpa respecto a su equipo. Sobre el papel el problema parecía operativo, pero el bloqueo era la culpa. Cuando la reformulamos, pudo liderar de verdad.
Eso era terreno de coaching porque la culpa tenía que ver con su situación actual y, por lo demás, estaba bien. Cuando el bloqueo es más antiguo y más pesado, le corresponde a un terapeuta.
6. Sé honesto con tu disposición
El coaching te pide hacer cosas entre sesiones. Probar otra forma de planificar la semana, tener esa conversación difícil, soltar la tarea que llevas meses sin delegar.
Si ahora mismo no tienes energía para eso, ya es información útil. A veces significa que no es el momento. Otras, que primero necesitas otro tipo de apoyo.
7. Pregunta a quien te conoce
Tu médico, una amiga que haya ido a terapia, un compañero que haya trabajado con un coach. Ven cosas que tú no ves.
Tu médico de cabecera es especialmente útil aquí: puede descartar causas físicas y derivarte a salud mental si hace falta.
8. Comprueba la formación antes de reservar
Si es un psicólogo, comprueba que esté colegiado y habilitado para ejercer. Si es un coach, pregúntale por su formación, con quién suele trabajar y qué hace cuando un cliente necesita algo más que coaching.
Un buen coach tiene una respuesta clara a esa última pregunta. Si no la tiene, sigue buscando.
Consejos para elegir bien
No te autodiagnostiques
Leer sobre síntomas en internet puede ayudarte a ponerle palabras a lo que sientes. Pero solo un profesional cualificado puede decirte qué es.
Un test, incluido nuestro cuestionario para saber si necesitas un life coach o un terapeuta, es un punto de partida para esa conversación. Nada más.
Ten una primera sesión con cada uno
Puedes conocer a un terapeuta y a un coach antes de comprometerte con ninguno. Fíjate en cómo habla cada uno de tu problema.
El terapeuta suele preguntar por tu historia y tus síntomas. El coach, por lo que quieres y por lo que te lo está impidiendo. Nota cuál de las dos conversaciones es la que venías buscando.
Psychology Today tiene un artículo muy claro sobre la diferencia entre un coach y un consejero, escrito desde el lado de la terapia, por si quieres una segunda opinión.
Acepta las derivaciones
Un buen coach te deriva a terapia cuando detecta algo clínico. Un buen terapeuta te dice cuándo ya has superado lo que la terapia puede darte.
Harvard Business Review publicó hace años un artículo sobre los peligros reales del coaching ejecutivo: coaches sin formación en psicología que pasan por alto problemas serios y los empeoran. Es un texto antiguo y sigue teniendo razón. Un coach tiene que saber dónde termina su trabajo.
Pon tu bienestar primero
Si dudas entre los dos, empieza por un terapeuta.
Hacer una evaluación y luego trabajar con un coach te cuesta unas semanas. Hacer coaching con un trastorno sin tratar te puede costar bastante más.
Cuándo ver a un terapeuta y a un coach a la vez
Se puede, y para algunas personas es la mejor combinación. Funciona bien cuando:
- Estás en terapia por algo clínico y además tienes objetivos prácticos (un lanzamiento, un cambio de trabajo) que no quieres parar.
- Has terminado la terapia y quieres ayuda para llevar a la práctica lo que aprendiste.
- Tu terapeuta trabaja en por qué acabas una y otra vez en un burnout laboral, y el coach trabaja en cómo está montada tu semana.
- Llevas un negocio, el estrés es real pero no clínico, y quieres apoyo emocional y a alguien que te ayude a construir la estructura.
Si vas a los dos, cuéntale a cada uno que existe el otro. No hace falta que compartan notas, pero no deberían tirar de ti en direcciones opuestas.
Lo que un coach no puede hacer por ti
Un coach no puede diagnosticarte, recetarte medicación ni tratar un trauma. Tampoco debería ser tu único apoyo si estás en una crisis de salud mental.
Lo que sí puede hacer es ayudarte con lo que está atascado pero no roto: decisiones que llevas tiempo aplazando, metas que nunca pasan de enero, un trabajo que se ha comido todo lo demás. Escribí más sobre dónde está esa línea en ¿puede un life coach ser terapeuta?.
La ansiedad es la zona gris por la que más me preguntan. El estrés normal por una entrega o una conversación difícil es algo con lo que el coaching puede trabajar. Un trastorno de ansiedad necesita a un clínico. Lo explico con más detalle en ¿puede un life coach ayudar con la ansiedad?.
Si el coaching te parece el siguiente paso, escríbeme.
El momento perfecto fue el trimestre pasado.
Dime dónde estás atascado. Construiremos los sistemas alrededor de eso.
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