¿Quién necesita un life coach? | Paloma Chiara
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¿Quién necesita un life coach?

¿Quién necesita un life coach?

No todo el mundo necesita un life coach. Mucha gente sale de una mala racha con buenos amigos, un jefe decente y algo de tiempo.

Pero hay situaciones que veo una y otra vez en mi trabajo, y en esas un coach te ahorra meses dando vueltas. La mayoría de las personas con las que trabajo encajan en alguno de los grupos de abajo.

¿Todo el mundo necesita un life coach?

No. Y yo desconfiaría de cualquier coach que te diga que sí.

Un coach es útil cuando sabes que algo tiene que cambiar, ya has intentado cambiarlo por tu cuenta y sigue sin pasar. Si todavía no lo has intentado, prueba primero. Igual no necesitas a nadie.

Tus amigos y tu familia también ayudan, pero tienen intereses en lo que decides. Tu pareja tiene una opinión sobre que dejes tu trabajo. Tu socio tiene una opinión sobre que des un paso atrás. Un coach no, y eso te permite decir en voz alta lo que llevas tiempo evitando.

Los datos van en la misma línea. Cuando Harvard Business Review encuestó a 140 coaches, la mayoría dijo que les contrataban para desarrollar a personas de alto rendimiento o para acompañar una transición. Solo una parte mucho más pequeña trabajaba con conductas que estaban frenando a alguien.

Estos son los perfiles que, en mi experiencia, más partido le sacan.

Personas que buscan claridad

Quien quiere cambiar de carrera

Lo difícil de cambiar de carrera es la decisión.

Reescribir el currículum te lleva una tarde. Lo que lleva meses es admitir que quieres irte, saber hacia dónde vas y gestionar lo que va a pensar la gente. Un coach te ayuda a separar lo que de verdad quieres de lo que crees que deberías querer, y a convertirlo en pasos concretos para este mes.

Esto lo conozco desde dentro. Me mudé de Francia a España con 21 años, un título en diseño y literatura y 6 meses para ser independiente económicamente. Sin plan y sin red. Aprendí desarrollo web desde cero porque no me quedaba otra, y lo que saqué de ahí es que primero hay que encontrar la estructura, antes de ahogarte en el contenido.

Si ni siquiera sabes bien hacia dónde apuntas, estos ejemplos de objetivos profesionales son un buen punto de partida.

Recién graduados

Los primeros años después de la universidad son, sobre todo, ir probando. Eliges un trabajo, no sabes si es el correcto y la gente a tu alrededor tampoco lo sabe.

Un coach te hace las preguntas necesarias para que veas por ti mismo qué trabajo encaja contigo y por qué.

Personas en pleno cambio vital

Un divorcio, la jubilación, que los hijos se vayan de casa, vender un negocio. Todo eso toca tu identidad, y durante un tiempo no sabes muy bien quién eres sin el papel de antes.

Es normal. Y se pasa antes si decides con intención qué viene después, en lugar de esperar a que se resuelva solo.

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Personas con ambición

Dueños de negocio y fundadores

Este es el grueso de mis clientes. Un fundador carga con algo muy particular: todas las decisiones caen sobre ti, nadie revisa tu trabajo y el negocio se convierte fácilmente en toda tu personalidad.

Lo que más veo es a alguien que sabe perfectamente lo que tiene que hacer y aun así no lo hace. No delega porque soltar el control le parece un riesgo (si te suena, lee por qué no puedes soltar el control). No consigue desconectar un fin de semana. Dice que sí a clientes a los que debería decir que no.

Debajo de todo eso hay un problema de mentalidad, con un problema de estrategia encima. Hay que trabajar los dos, en ese orden. Y si ya vas con el depósito vacío, empieza por mi artículo sobre el burnout laboral.

Profesionales que quieren crecer

Si eres bueno en tu trabajo y quieres llegar al siguiente nivel, un coach te ayuda con lo que no sale en la descripción del puesto: hablar en reuniones donde te sientes el más junior, dirigir a quienes antes eran tus compañeros y el síndrome del impostor que suele aparecer justo después de un ascenso.

Quien tiene un objetivo claro y no avanza

Sabes lo que quieres. Lo has escrito. Y ahí sigue.

Casi siempre es un problema de sistema. Un coach te ayuda a partir el objetivo en pasos que de verdad vas a dar, y te hace seguimiento para que no lo abandones en silencio.

Creativos

Artistas, diseñadores y escritores lidian con bloqueos, ingresos irregulares y mucha duda. Un coach ayuda con la parte aburrida: plazos, poner precio a tu trabajo sin pedir perdón y terminar las cosas en vez de pulirlas eternamente.

Personas que se sienten estancadas

Cuando no pasa nada malo, pero tampoco avanza nada

Es el grupo más difícil de describir y probablemente el más común. No estás en crisis. Desde fuera tu vida parece estar bien. Solo sientes que llevas un par de años en el mismo sitio.

Aquí un coach sirve porque “estancado” es vago, y cuesta actuar sobre algo que no sabes nombrar. Las primeras sesiones son sobre todo para ponerle nombre a lo que pasa.

Cuando lo aplazas todo

La procrastinación suele venir del miedo a hacerlo mal o de no saber por dónde empezar. Un coach te ayuda a encontrar el motivo real. Tengo un artículo entero sobre life coaching para superar la procrastinación.

Cuando tus valores y tus días no coinciden

Hay quien llega porque su agenda está llena de cosas que no le importan. Ha ido acabando en una vida que querría otra persona. Averiguar qué te importa de verdad y reorganizar tus semanas alrededor de eso es justo el tipo de trabajo en el que el coaching funciona.

Cuidadores y personas bajo presión

Padres que hacen malabares con el trabajo y la casa

Los padres con trabajos exigentes muchas veces sienten que fallan en los dos sitios. Un coach te ayuda a poner límites en el trabajo, a soltar la culpa por los que pones en casa y a planificar tu tiempo según lo que puedes sostener de verdad.

Cuidadores

Cuidar de un padre mayor o de un familiar enfermo agota de una forma que casi nadie a tu alrededor ve. Un coach te ayuda a guardar algo de tiempo y energía para ti, porque eso es lo que te permite seguir cuidando durante años.

Cuándo un life coach no es la opción adecuada

Un life coach puede ayudar a alguien con ansiedad o con el ánimo bajo a organizar su día a día. Pero el coaching no sustituye a la terapia, y un buen coach te lo va a decir.

Si estás pasando por una depresión, un trauma, una adicción o cualquier cosa que te cueste sostener en el día a día, ve primero a un terapeuta. Psychology Today lo explica muy bien. Hay gente que trabaja con los dos a la vez, y está perfectamente bien.

Si no tienes claro qué necesitas, aquí explico si deberías consultar a un terapeuta o a un life coach.

Cómo saber si es tu caso

Hazte dos preguntas. ¿Esto te lleva molestando meses? ¿Y ya has intentado resolverlo por tu cuenta?

Si las dos respuestas son sí, probablemente te merece la pena un coach. Si solo lleva una semana, date algo más de tiempo.

Si quieres explorar si el coaching es para ti, escríbeme.

El momento perfecto fue el trimestre pasado.

Dime dónde estás atascado. Construiremos los sistemas alrededor de eso.

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